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Remedios para la tos

Son numerosos los remedios antitusígenos de tipo herbáceo para tratar los trastornos respiratorios: potentes expectorantes para estimular la expulsión de flema, supresores que mitigan una persistente tos seca y cosquilleante, emulgentes para aliviar la irritación de las membranas mucosas y bactericidas que combaten las infecciones.

La tos viene a ser la reacción natural del cuerpo ante cualquier bloqueo de las vías respiratorias superiores, ya sea debido a la presencia de polvo o a un exceso de mucosidad. La tos persistente es un posible síntoma de una dolencia grave; por ello es conveniente procurarse ayuda profesional en aquellos casos en que no se consigue una mejoría con tratamientos sencillos o bien no se conoce la causa. También es necesario acudir al médico si al toser se expele sangre o flema teñida con ella. Utilizar plantas, ya sea solas o en combinación, en forma de infusiones, jarabes o tinturas. El ajo, el tomillo y el hisopo son bactericidas y pueden utilizarse como remedios atitusígenos.

Toses Expectorantes

Las hierbas estimulantes de la expectoración deben ser utilizadas en los casos de congestión para inducir una tos que facilite la expulsión de flemas. Entre las plantas que responden a este propósito cabe citar el álamo balsámico, la sanguinaria del Canadá, la vellosilla, el marrubio blanco, la prímula vera, la violeta común y la énula campana. Una mezcla típica para provocar la expectoración podría ser la de tomillo, marrubio blanco y énula campana.

Toses Secas

Los emolientes (malvavisco, llantén, verbasco y musgo irlandés) calman la irritación de las mucosas. Los expectorantes relajantes (fárfara, hisopo, malvavisco, llantén, regaliz, anís y raíz de asclepia) ejercen un efecto sedante y liberan la flema. Los supresores, tales como ciruelo silvestre, el anís o la lechuguilla, pueden utilizarse para el tratamiento de una tos persistente o de origen nervioso. En el caso de una tos seca o causada por irritación cabe probar una mezcla de regaliz, hisopo y malvavisco.

Tisana de Gordolobo:

Se prepara con una cucharadita de flores de gorgolobo en una taza de agua hirviendo. Sus propiedades expectorantes y balsámicas constituyen un gran alivio.

Té de pepitas de calabaza y nueces:

se prepara el té con una cucharada de pepitas de calabaza y un puñado de nueces peladas y un cuarto de litro de agua. Se deja hervir unos minutos y se bebe caliente.

Infusión de Culantrillo de pozo:

Infusionar 20 g de hojas frescas en medio litro de agua durante 15 minutos. Filtrar y agregar 4 cucharadas de miel. Disolver bien y tomar durante el día poco a poco, a sorbos.

Higos y vino:

Por la noche se ponen 3 o 4 higos secos en 150 ml de vino rancio o de alta graduación. Se deja reposar durante toda la noche. Comer los higos en ayunas y beber el vino. A los niños se les da sólo 1 higo, o medio, si son de corta edad. El vino no se les da. Esta receta fue bastante usada por los peregrinos italianos, alemanes, franceses e ingleses de los Caminos de Santiago. También solían prepararla con vino normal y 2 cucharadas de miel.

Tisana de Ruda de los muros:

poner a hervir durante 5 minutos 10 g de hojas frescas en 250 ml de agua. Colar y agregar 2 cucharadas de miel. Tomar a cucharadas todo el líquido a lo largo del día mientras persista la tos.

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